Moda, 150 años. Modistos, diseñadores, marcas

Autora: Charlotte Seeling

Por: William Cruz Bermeo

Portada de Moda, 150 años. Modistos, diseñadores, marcas. Editorial H.F. Ullman

En 1999 Charlotte Seeling publicó Moda: El siglo de los diseñadores, una obra que se convirtió en un clásico escaso; una especie de biblia de referencia obligada para docentes, investigadores y estudiantes de ambos lados del Atlántico, pues traía una acertada selección de imágenes icónicas acompañadas de textos distribuidos por décadas, que resumían la historia de la moda del siglo XX. Ahora, tras casi 12 años de esa publicación, Seeling produce un libro sobre los últimos 150 años de la moda, con un alto porcentaje de imágenes no vistas en su anterior libro. Sin embargo, algunos de los textos ya habían aparecido en esa primera obra; pero en la presente la mayoría se han renovado y el contenido se ha actualizado con un capítulo que incluye las transformaciones de la moda en la década que acaba de terminar.

Inicia con el surgimiento de la Alta Costura, dedicándoles espacio a personajes como Worth, Poiret y Fortuny; seguidamente cada década se aborda bajo un título que encapsula su característica más definitoria, reportando sobre los cambios y nuevas actitudes frente a la moda que ocurrieron principalmente en los países desarrollados. Seeling recurre a un relato a modo de Zeitgeist, es decir, mostrando la moda como reflejo de las transformaciones políticas, sociales y económicas que acaecieron en aquellos países. Además, reseña a esos diseñadores y marcas que hicieron historia en cada periodo.

Pese a las similitudes con el primer libro, Moda, 150 años. Modistos, diseñadores, marcas no se puede considerar una continuación de él, sino una obra nueva e igualmente coleccionable y necesaria como la que le precedió.

Illuminating Fashion: Dress in the Art of the Medieval France and the Netherlands, 1325-1515

Autor: Anne H. van Buren

Por: William Cruz Bermeo

Portada de Illuminating Fashion. Editorial: D Giles Ltda.

Uno de los principales problemas que enfrentan los historiadores de la moda al hablar de la indumentaria en la Baja Edad Media es la falta de fuentes materiales concretas que permitan entender con claridad la vestimenta de la época, ya que las prendas y fragmentos textiles que conservan los museos son más bien insuficientes, se limitan la mayoría de veces a pequeños fragmentos y en el mejor de los casos a armaduras y cotas de malla militares. Bajo esa circunstancia el traje civil se hace difícil de dilucidar, y todavía más entender las diferencias entre los usos cotidianos del vestido y el uso alegórico que se les daba en las miniaturas y manuscritos medievales. Este libro es una respuesta a ese problema, si bien es un análisis del vestido a través de ilustraciones, manuscritos, pinturas, esculturas y dibujos busca esclarecer las diferencias entre lo alegórico y lo cotidiano en el vestir. Trae además un diccionario de términos en francés e inglés que ayuda a entender los diferentes nombres dados a las prendas, ya que los nombres de éstas nunca han sido los mismos, y a lo largo de la historia se ha denominado a prendas distintas con el mismo nombre, sin que en él se haga explícito el género del usuario. Tras una introducción, interesante por remontar el origen de Francia como líder de la moda a la corte de Borgoña, y en la que se reconoce el papel que jugaba la indumentaria como dispositivo de representación social en la sociedad medieval, la autora comenta cerca de 300 ilustraciones refiriéndose al color, la forma y el estilo de la ropa de los retratados.

Alexander McQueen: Savage Beauty

Autores: Andrew Bolton, Susannah Frankel y Tim Blanks

Alexander McQueen, por Nick Knight.

Desde hace 10 años el Museo Metropolitano de Arte, de Nueva York, celebra una gala cuyos recaudos están destinados a apoyar su Instituto de Indumentaria, una dependencia del Museo encargada de la adquisición, conservación y curaduría del patrimonio sartorial del mundo, o sea de las prendas de vestir que por sus cualidades físicas y conceptuales se consideran representativas para el devenir de la cultura material en Occidente. Asegura un blog de “modas” que “de estas galas lo que queda para la posteridad son los paseos sobre la alfombra y los looks”; sin embargo, semejante apreciación reduce a su mínima expresión los verdaderos aportes que dichas galas generan, pues son, más bien, el lado publicitario de una exposición anual dedicada a un diseñador o tema en particular. Y de ello, lo que queda para la posteridad, no es tanto el desfile de la alfombra roja sino más bien sus impresionantes catálogos, que bien pueden considerarse coleccionables.

Este año el turno fue para el fallecido Alexander McQueen, y como dice el comunicado de prensa, “la exposición muestra los diseños más icónicos y radicales de su prolífica carrera”; como es lógico, el catálogo también lo hace. Está dividido en las mismas temáticas de la exposición, lo interesante es que en lugar de separarse por colecciones, o en un orden estrictamente cronológico, lo hace en siete aspectos que fueron fundamentales en la obra del diseñador: su mentalidad, el gótico, el nacionalismo, el exotismo, el primitivismo, el naturalismo; y un último, un gabinete de curiosidades. Todas ello atravesado por una constante: el romanticismo. La muestra se titula Alexander McQueen: Savage Beauty.

La curaduría fue de Andrew Bolton, y los textos escritos por él, por Susannah Frankel y Tim Blanks. El de Frankel es bastante biográfico y anecdótico; el de Blanks es una entrevista a Sarah Burton, actual jefe de diseño de la compañía McQueen; pero el de Bolton, es un verdadero ensayo sobre los alcances conceptuales de la obra del diseñador. Claramente deja ver por qué éste era un individuo romántico, lo hace partiendo de una cita a Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, inscrita en un tatuaje en el brazo derecho de Alexander McQueen: “Love looks not with the eyes, but with the mind”. Luego, establece conexiones entre las actitudes románticas frente a la creación como expresión de la individualidad y las declaraciones del diseñador, al cual considera “un héroe-artista que seguía incondicionalmente los dictados de su inspiración”. Y si de romanticismo se trata, lógicamente lo sublime sale a flote en este ensayo, pues como buen romántico, los desfiles de McQueen fueron una exaltación de los sentidos, visceral en algunos casos. Según él, bebían “hacerte pensar”, y no tenía sentido hacerlos si no generaban emociones.

Quizás lo más especial de todos los textos del catálogo, es el conjunto de más de medio centenar de declaraciones hechas por Alexander McQueen y recopiladas de distintas fuentes por el mismo Bolton. Estas citas son más que una visión de la moda, una visión del mundo y del vestido como materia de expresión.

El catálogo Alexander McQueen: Savage Beauty, es una pieza que merece la pena tener, esencial para diseñadores, historiadores de la moda, estudiosos de la cultura y en general para todos los gomosos del diseño.

Visite aquí la exposición en línea.

El libro puede adquirirse en Amazon.com

William Cruz Bermeo