Toni Frissell lleva a Vogue a exteriores

Traducción William Cruz Bermeo, 2012.

Tomado de Angeleti, Norberto y Oliva, Alberto., In Vogue: The Illustrated History of the World’s Most Famous Fashion Magazine, Nueva York, Rizzoli, 2004.

Toni Frissel.Vogue, diciembre de 1939. © Condé Nast Publications.

No hay nada más valioso que los fotógrafos que en su momento influenciaron la fotografía de moda y el estilo de la revista Vogue hayan tenido relación con las artes tradicionales. Baron de Meyer buscaba que sus fotografías se vieran como pinturas, Steichen había sido pintor antes de optar por la fotografía, Hoyningen-Huené estudió dibujo, Horst estudió arquitectura y Beaton era escritor e ilustrador. Todos ellos vertieron el conocimiento adquirido en sus primeras vocaciones y estudios en el manejo de la cámara contribuyendo de manera significativa al desarrollo de la fotografía de moda. Quizás sus inclinaciones artísticas iniciales los movieron a experimentar con fotos dignas de una sala de exposiciones; trabajaban invariablemente en estudio con luces y fondos construidos, a pesar de la aparición de la cámara Leica y de la película rápida de 35 milímetros a finales de los años veinte que hacía posible el trabajo en exteriores con luz natural.

Toni Frissel.Vogue, febrero de 1938.
© Condé Nast Publications.

La ruptura con el pasado en las páginas de Vogue, su traslado fuera del estudio, llegó a finales de los años veinte cuando Toni Frissell, una atractiva miembro de la élite neoyorkina con mucha energía y muchos contactos valiosos, entró a la revista como redactora de titulares; pero en ese cargo no duró mucho porque no dio la talla. Para salvar su trabajo se convirtió en fotógrafa de eventos sociales de interés para la revista, eventos a los que tenía acceso por derecho propio. Simultáneamente empezó a trabajar en estudios como asistente de Cecil Beaton, de quien aprendió bastante sobre técnica fotográfica. Frissell quería experimentar con ángulos y enfoques diferentes; por ejemplo, con fotografías tomadas desde el nivel del piso. A medida que las técnicas evolucionaban intentó tomar fotografías en exteriores y capturar imágenes a campo abierto de mujeres en movimiento sobre laderas de montañas, en las playas y montando en bicicleta o a caballo.

Para Frissell no fue fácil imprimir su estilo en las páginas de Vogue. Sin embargo, ciertos factores externos movieron a Nast, Chase y Agha a publicar sus fotos con frecuencia. Primero el fotógrafo húngaro Martin Munkacsi había entrado a Harper’s Bazaar, la eterna rival de la revista; él era el autor de unas exuberantes y llamativas fotografías de moda en exteriores.

Mientras que los fotógrafos de Vogue seguían construyendo sus ingeniosas escenografías en estudio para las sesiones de moda, Munkacsi con su Leica de alta velocidad estaba tomando fotos de mujeres en exteriores y en movimiento. Cuando sus fotografías aparecieron en Harper’s Bazaar Nast las desestimó como «simples instantáneas», y Chase comentó burlonamente: “muchachas campesinas saltando alambrados».

Toni Frissel.Vogue, mayo de 1942.
© Condé Nast Publications.

Nast y su equipo empezaron a cambiar de opinión cuando Life apareció en 1936 revolucionando el mercado de las revistas con sus fotos de acción y con la creación de foto ensayos, una nueva manera de contar una historia en fotografías. Nast y Henri Robinson Luce, el fundador de Time, Fortune y Life vivían en contacto e intercambiaban constantemente opiniones sobre periodismo y fotografía. Luce, que se había casado con Clare Boothe Brokaw, una ex editora en el Vanity Fair de Nast, era de la opinión de que la gente debería ser fotografiada en sus actividades y entorno natural de manera que los lectores pudieran identificarse con ellos. Este punto de vista influenció considerablemente a Nast y a finales de la década de 1930 los artículos con fotografías en exteriores tomadas por Frissell y las instantáneas en acción tomadas al aire libre se convirtieron en el nuevo estilo fotográfico de la revista. Este estilo también alteró la imagen de las mujeres en general, que dejaron de ser monumentos estáticos encerrados en interiores decorados y se convirtieron en saludables y activas partícipes en actividades deportivas. Años después en On the Edge: Images from 100 years of Voguesobre Frissell se comentaría:

Martin Munkacsi. Harper’s Bazaar. 1933. © Joan Munkacsi.

Se especializó en ropa casual fotografiada en exteriores. Bettina Ballard comenta que Frissell «con sus relaciones sociales, con su pasión por esquiar que la llevaba cada invierno a Suiza, y su buena disposición para viajar en cualquier momento a cualquier lugar, era una valiosa combinación de fotógrafo-editor para la revista». Sus modelos (algunas veces amigas suyas) se apoyaban contra carros con sus perros y posaban de forma recia en sus bicicletas o en la playa, radiantes con esa lozanía americana y el viento rozándoles el pelo. Frissell fue una de las primeras profesionales del arte de la fotografía de moda que imita la «vida real». Alexander Liberman explica que «a través de sus fotografías poco a poco se ve la gran revolución que sucedió en la fotografía». «Acción y movimiento fue lo que una pequeña cámara hizo posible. Poco a poco estamos llegando a las instantáneas. La magnífica instantánea».

 

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