Las fotografías nítidas de Edward Steichen

Traducción William Cruz Bermeo, 2011. Tomado de Angeleti, Norberto y Oliva, Alberto., In Vogue: The Illustrated History of the World’s Most Famous Fashion Magazine, Nueva York, Rizzoli, 2004.

«El año de 1923 fue memorable para nosotros porque llegaron a la organización tres hombres que estarían relacionados con Vogue por muchos años. El trío eran John McMullin, Main Bocher y Edward Steichen».

Edward Steichen, Vogue, mayo de 1927. © Condé Nast Publications.

Con estas palabras Edna Woolman Chase, que era conocida por sus elogios abiertamente generosos, resalta en Always in Vogue (sus memorias) la importancia de la contratación que hizo Nast de un nuevo jefe de fotografía, cuyos retratos y fotografías de moda inmediatamente hicieron que el trabajo de De Meyer se viera anticuado. Steichen ya era reconocido como maestro de la fotografía y miembro delgrupo liderado por Alfred Stieglitz que había trabajado incansablemente por la legitimación de la fotografía como una forma de arte. Fue Steichen el que contribuyó al concepto de «fotografías nítidas» de las revistas de Nast, liberadas del foco suavizado, el claroscuro y otros mecanismos empleados por De Meyer para que sus fotos se vieran como pinturas. El decidido realismo del estilo de Steichen no solamente permitía una visualización profundamente detallada sino también la visualización de las modelos como mujeres de carne y hueso, sentadas con las piernas cruzadas, paradas en dinteles de puertas o recostadas en columnas mientras miraban a la cámara con confianza y seguridad. Una vez Nast le dijo a Steichen: «Toda mujer fotografiada por De Meyer se ve como una modelo. Usted hace que toda modelo se vea como una mujer».

Edward Steichen. Vogue, enero de 1936. © Condé Nast Publications.

Steichen nació en Luxemburgo en 1879 y se crió en Milwaukee, Wisconsin, en el centro de Estados Unidos. En 1900 entró en contacto con el movimiento Foto Secesionista en Nueva York. Entre 1906 y 1914 vivió en París, donde se aficionó a la pintura y a la fotografía. Durante la Primera Guerra Mundial fue comandante de la sección fotográfica del Servicio Aéreo de la Fuerzas Americanas Expedicionarias del Ejército de Estados Unidos en Francia. En 1923 regresó a Nueva York y se dedicó del todo a la fotografía. Frank Crowninshield, que administraba Vanity Fair, estaba buscando un fotógrafo que se especializara en retratos de celebridades. Presentó ante Nast a Steicheny le ofreció la posibilidad de trabajar también para Vogue, como fotógrafo de moda. Steichen recuerda en A Life in Photography (su autobiografía) que estos le dijeron que si él prefería no pondrían su nombre en las fotografías de moda, y que su respuesta fue: «Yo ya he realizado fotografía de moda, lo hice en 1911 para Art et Décoration…»; yademás les dijo: «Si hago una fotografía esperaría que mi nombre apareciera con ella, de lo contrario no la haría». Nast, estaba complacido con la respuesta y pronto Steichen se convirtió en el fotógrafo de moda de todas sus publicaciones.

Vogue, julio de 1932, Edward Steichen. © Condé Nast Publications.

La manera en la que Steichen iluminaba sus fotografías llegó a ser la legendaria por la combinación de luz natural y artificial. En una ocasión, para darle mayor realismo a una escena, trajo un caballo blanco al estudio, donde había varias modelos vestidas de blanco contra un fondo del mismo color. Chase recuerda en su libro: «Por primera vez en la experiencia de un asistente este nuevo hombre le sacaba partido a las enormes ventanas del estudio, mientras que todos los otros fotógrafos lo encortinaban como si la luz natural fuera algún virus que podía penetrar por los poros, causando sabe Dios qué efectos nocivos en la sobre o sub exposición… A Steichen le parecía fatal empezar una sesión diciéndole a la modelo que hiciera “unas cuantas poses artísticas”. Una buena modelo, decía él, “tiene las cualidades propias de una buena actriz, y un fotógrafo es acertado si hace uso de esas habilidades dándole la oportunidad de trabajarlas; pero debe tener presente que las modelos por lo general son prototipos… y no debe esperar que hagan lo imposible y ser todos los prototipos a las vez”».

La modelo preferida de Steichen era Marion Morehouse, una de las primeras modelos profesionales. Ella apareció en varias de sus mejores fotografías y más de una vez la unión laboral de ambos como fotógrafo y modelo fue utilizada como caso de estudio en escuelas especializadas. Años más tarde, durante un curso dado en la misma Vogue, el director de arte Alexander Liberman les mostró a los fotógrafos jóvenes una foto de Morehouse tomada por Steichen en 1927, la imagen de una joven sofisticada cuya sonrisa exuda confianza en sí misma y cuyas manos descansan sobre las caderas como enseñando un deslumbrante vestido de Madame Chéruit. «Esta era la clave de la fotografía de moda moderna», les dijo Liberman a los estudiantes. «La moda se muestra con mucha claridad, pero la fotografía tiene algo todavía más importante: es la imagen de una mujer en su momento más atractivo».

Cuando Steichen dejó Condé Nast en 1937, su estilo realista había inaugurado una era en la fotografía de moda. Y durante su permanencia en la revista había logrado incluso otro hito: en 1932 colaboró con la primera fotografía a color publicada como carátula de Vogue.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s