Dressed: A Century of Hollywood Costume Design

Autor: Deborah Nadoolman Landis

Figurín de Travilla para Marilyn Monroe en La tentación vive arriba (1955).

La autora de este libro sostiene que en una película, mucho antes de que un personaje hable la ropa que lleva ya ha empezado a emitir información sobre el mismo. Una afirmación como esta deja clara la importancia del vestuario en el cine como un elemento más de la narración, e implícitamente señala que más allá de proponer modas y de la influencia que el vestuario de las películas puedan tener en la moda, el trabajo del diseñador de vestuario implica entender a los personajes en todas sus dimensiones para de esta forma contribuir a darles vida. Como ella misma lo dice, el libro recopila la obra y las palabras de diseñadores de vestuario destacados durante toda la historia del cine de Hollywood; desde los primeros años del siglo XX hasta la década de 2000. Agrega que investigar sobre el tema no fue una tarea fácil puesto que muchos de los viejos estudios han desaparecido, otros han pasado a ser pequeñas unidades entre grandes conglomerados empresariales, pero lo que hizo más difícil la tarea es que tradicionalmente tan pronto como una película se estrenaba por lo general el departamento de vestuario desaparecía, yéndose así infinidad de figurines, registros de mediciones y pruebas de vestuario; pero a pesar de las dificultades, el libro incluye numerosos figurines de prendas memorables de Hollywood; se encuentran algunos tan diversos como el del vestido que llevó Marylin Monroe en La tentación vive arriba, los de los atuendos de Mickey y Mallory Knox en Asesinos por naturaleza, o uno de Julia Roberts en Erin Brockovich. En resumen, revisa el vestuario de más de 100 películas.

 William Cruz Bermeo

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El aire de Chanel

Carátula de El aire de Chanel, Tusquets (Colección Fábula) 1999.

Gabriel Chanel, conocida simplemente como Chanel, es quizás uno de los personajes más legendarios en la historia de la moda. A ella se le atribuye una interminable lista de innovaciones sartoriales, cuya autoría puede ser puesta en cuestión a la luz de fuentes históricas bastante confiables; pero como aseguraba Karl Lagerfeld, podríamos pasar veinticuatro horas narrando historia de la moda y diciendo quien fue el primero en hacer una cosa o la otra, sin embargo la gente hoy en día pareciera recordar más a Chanel que a cualquier otro colega contemporáneo suyo. Esa afirmación del modisto conduce a preguntarnos qué ha hecho de ella un personaje tan recordado, recordado al punto de convertirse en leyenda. Pues bien, sucede que parte de esa leyenda tiene que ver con la manera en que la misma Chanel narró la historia de su origen a sus contemporáneos; Edmonde Charles-Roux, la más célebre biógrafa de Chanel, sostiene que su niñez la pasó en un orfanato en Aubazine, luego se trasladó a Moullins donde eventualmente asistía a un cabaret y allí empezaría sus primeros encuentros con la clase alta, gracias a su relación con Étienne Balsan y posteriormente con Boy Capel. Esta es la misma historia que nos han contado las recientes películas sobre la vida de Chanel. Sin embargo, El aire de Chanel, no registra estos hechos, simplemente porque este libro contiene la versión de la niñez de Chanel idealizada, contada por Chanel. Una versión desembarazada de la miseria que de niña le tocó vivir, de ese pasado tormentoso del que —según Charles-Roux— siempre intentó huir; eso es lo valioso de este libro. En él no aparecen orfanatos ni monjas maltratadoras, sólo dos tías avaras y relatos sobre su relación con una serie de personajes de los mundos del arte, de la música y de la danza, que hicieron parte de su círculo cercano de amigos. Deja ver su visión de la vida y del trabajo, su polémica postura frente a los modistos homosexuales, pero sobre todo su idea de la moda. Un libro maravilloso cuyos relatos clarifican que ella fue la principal creadora de su propia leyenda. El texto fue escrito por su amigo Paul Morand tras un encuentro con ella en 1946, y publicado veinte años después.