Vestido, ostentación y cuerpos en Medellín 1900-1930

Autor: Raúl Domínguez Rendón

Por: William Cruz Bermeo

Carátula: «Vestido, ostentación y cuerpos en Medellín 1900-1930». Instituto Tecnológico Metropolitano.

Un estudio serio y comprometido que explora la relación cuerpo/vestido/ciudad en un contexto particular como Medellín. Como su nombre lo indica, abarca un periodo decisivo en la historia social de la ciudad, dada la emergencia de dispositivos urbanos como los servicios públicos, el transporte y las comunicaciones; e incluso las «revistas de moda», desde las que se moldeaba el comportamiento de los cuerpos vestidos que poblaban el villorrio que aspiraba a convertirse en metrópolis. El libro trae referencias precisas a fotografías, publicaciones y textos; el prólogo ha sido escrito por Jaime Xibillé. Se trata de un estudio útil para ver la moda en la ciudad desde una perspectiva estética e histórica.

Apuntes sobre Coco Chanel… (Primera parte)

Por William Cruz Bermeo

Chanel era a su vez la promotora de sus propios diseños debido a que encarnaba el perfil de sus clientas. © Man Ray Trust, París.

No existe un personaje en la historia de la moda más rodeado de leyendas que Gabrielle Chanel, constantemente se le adjudica la invención de prendas y costumbres que aumentan el mito en torno a ella, pero cuando a Karl Lagerfeld se le preguntó qué había inventado Chanel, su respuesta no alabó precisamente originalidades como las prendas en tejido de punto, ni los vestiditos negros, ni las melenas cortas o la bisutería; por el contrario, aseguró que mezclar joyas con bisutería no fue idea de ella sino de su amiga Misia Sert, y que Chanel tampoco fue la primera en llevar el pelo corto —como comúnmente se dice―, pero que sí tomó varios elementos “para convertirlos en un ‘look’ que representaba la idea de la modernidad” y agregó que “se inventó a sí misma, y eso es lo grandioso”[1]. La respuesta devela el verdadero invento de Chanel: crear su propio mito, pues “lo que más impresiona de su vida… es el enigma que supo ser a ojos de todos los que se le acercaron”[2]; vivió presa de su propia leyenda, pero su imagen subsiste hasta el presente. Al mismo tiempo, las palabras de Lagerfeld están en sintonía con los hechos, ya que a la luz de la historia se constata que Jean Patou y Jeanne Lanvin también estaban creando un estilo deportivo y moderno; sin embargo, en términos publicitarios estos dos diseñadores parecían estar en desventaja frente a Chanel. Por un lado, a Patou siendo hombre le era menos fácil articularse en un oficio que empezaba a ser dominado por mujeres y según su biógrafo, no poseía tanto una visión estética particular sino una gran astucia comercial. Por su parte, Lanvin era una mujer mayor con un aspecto matriarcal que no le ayudaba a proyectar la imagen juvenil de la ropa que diseñaba; dicho de otro modo, no poseía un aire de modernidad comparable al de Chanel, mientras que Chanel sí lo tenía y esto le ayudaba a ser su propia impulsadora debido a que encajaba en el perfil de sus clientas y promocionaba sus diseños luciéndolos primero ella misma. Quizás estas ventajas, sumadas a la actitud poco convencional que poseía y a su comprensión de las necesidades de la mujer moderna, fueron las bases para que hoy la consideremos como la diseñadora más célebre y contribuyente a la moda femenina del siglo XX…  Leer más


[1] En Gabrielle Chanel, La permanence d’un Style. Dir. Gilles Nadeau, dur. 60 min. Francia, 2001. Prod: France 2/P.B. Productions.

[2] Charles-Roux, E. (2009) Descubriendo a Coco. Barcelona: Lumen.

De sombreros y actitudes… apuntes sobre el uso cultural del sombrero

Por William Cruz Bermeo

Supuesto autorretrato de Antonello da Messina. National Portrait Gallery, Londres.

Que la indumentaria cumple distintas funciones sociales es algo que está fuera de discusión, así lo han demostrado los diversos autores dedicados a analizar sus funciones simbólicas a lo largo de la historia. También puede decirse que el manejo dado a aciertas prendas, junto con las actitudes corporales, cuando se llevan puestas ha estado sujeto a un juego complejo de normas y significados; baste no más con dar una mirada al sombrero. Una prenda que desde su más remota existencia, hasta el declive de su uso, estuvo relacionada con el decoro y el aprendizaje de normas sociales.

Lo anterior se constata al revisar el ahora caduco Manual de Carreño: Urbanidad y buenas maneras; un libro que al mejor estilo de Baltasar de Castiglione (siglo XVI) contribuyó a moldear la caballerosidad de los latinoamericanos desde el siglo XIX hasta bien entrado el XX. La misma obra registra más de veinte veces la palabra sombrero, con recomendaciones curiosas como: “No dirijamos nunca la palabra con el sombrero puesto a una señora o a una persona constituida en alta dignidad”, o “cuando saludamos a señoras o a otras personas respetables, no nos limitaremos a tocamos el sombrero, sino que nos descubriremos enteramente”. Tras un repaso a las normas de Carreño queda claro por qué hoy en día la expresión “me le quito el sombrero”, se emplea para indicar admiración y respeto hacia el Otro, pues en términos simbólicos descubrirse la cabeza parecía ser un acto de humildad ya que implicaba despojarse de una prenda que confería al usuario dignidad y respeto. …Leer más