Alexander McQueen: Savage Beauty

Autores: Andrew Bolton, Susannah Frankel y Tim Blanks

Alexander McQueen, por Nick Knight.

Desde hace 10 años el Museo Metropolitano de Arte, de Nueva York, celebra una gala cuyos recaudos están destinados a apoyar su Instituto de Indumentaria, una dependencia del Museo encargada de la adquisición, conservación y curaduría del patrimonio sartorial del mundo, o sea de las prendas de vestir que por sus cualidades físicas y conceptuales se consideran representativas para el devenir de la cultura material en Occidente. Asegura un blog de “modas” que “de estas galas lo que queda para la posteridad son los paseos sobre la alfombra y los looks”; sin embargo, semejante apreciación reduce a su mínima expresión los verdaderos aportes que dichas galas generan, pues son, más bien, el lado publicitario de una exposición anual dedicada a un diseñador o tema en particular. Y de ello, lo que queda para la posteridad, no es tanto el desfile de la alfombra roja sino más bien sus impresionantes catálogos, que bien pueden considerarse coleccionables.

Este año el turno fue para el fallecido Alexander McQueen, y como dice el comunicado de prensa, “la exposición muestra los diseños más icónicos y radicales de su prolífica carrera”; como es lógico, el catálogo también lo hace. Está dividido en las mismas temáticas de la exposición, lo interesante es que en lugar de separarse por colecciones, o en un orden estrictamente cronológico, lo hace en siete aspectos que fueron fundamentales en la obra del diseñador: su mentalidad, el gótico, el nacionalismo, el exotismo, el primitivismo, el naturalismo; y un último, un gabinete de curiosidades. Todas ello atravesado por una constante: el romanticismo. La muestra se titula Alexander McQueen: Savage Beauty.

La curaduría fue de Andrew Bolton, y los textos escritos por él, por Susannah Frankel y Tim Blanks. El de Frankel es bastante biográfico y anecdótico; el de Blanks es una entrevista a Sarah Burton, actual jefe de diseño de la compañía McQueen; pero el de Bolton, es un verdadero ensayo sobre los alcances conceptuales de la obra del diseñador. Claramente deja ver por qué éste era un individuo romántico, lo hace partiendo de una cita a Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, inscrita en un tatuaje en el brazo derecho de Alexander McQueen: “Love looks not with the eyes, but with the mind”. Luego, establece conexiones entre las actitudes románticas frente a la creación como expresión de la individualidad y las declaraciones del diseñador, al cual considera “un héroe-artista que seguía incondicionalmente los dictados de su inspiración”. Y si de romanticismo se trata, lógicamente lo sublime sale a flote en este ensayo, pues como buen romántico, los desfiles de McQueen fueron una exaltación de los sentidos, visceral en algunos casos. Según él, bebían “hacerte pensar”, y no tenía sentido hacerlos si no generaban emociones.

Quizás lo más especial de todos los textos del catálogo, es el conjunto de más de medio centenar de declaraciones hechas por Alexander McQueen y recopiladas de distintas fuentes por el mismo Bolton. Estas citas son más que una visión de la moda, una visión del mundo y del vestido como materia de expresión.

El catálogo Alexander McQueen: Savage Beauty, es una pieza que merece la pena tener, esencial para diseñadores, historiadores de la moda, estudiosos de la cultura y en general para todos los gomosos del diseño.

Visite aquí la exposición en línea.

El libro puede adquirirse en Amazon.com

William Cruz Bermeo

El vestido de novia… ¿desde cuándo es blanco?

La boda del coronel Luis Alfonso Garcés Ochoa con la Srta. Inés Bejarano. Colombia, 1937. Foto cortesía de Daniela Navarro.

Por William Cruz Bermeo

Llevar un vestido blanco el día de la boda se ha convertido en un ritual y en una aspiración para las novias más conservadoras, mientras que para las más liberadas es el punto de referencia de lo que se debe evitar. Vestirse de blanco para casarse es una práctica relativamente reciente, como también lo es llevar un vestido único y especial para ese día, pero desde cuándo aparece en Occidente la idea de este vestido con las condiciones que lo conocemos hoy en día: exclusivo para la ocasión, blanco, con velo y cola larga o corta.

Vistos desde hoy, los matrimonios de la baja Edad Media (siglos XI-XV) pueden considerarse como un intercambio o transmisión de propiedades. De acuerdo a las leyes de las distintas regiones se determinaba el valor de lo que cada uno de los novios debía aportar al matrimonio; a las aportaciones que hacía la novia las llamaban dote y a las del novio “el tesoro de la novia”. …Leer Más

¿Cuándo nace la moda?

Por William Cruz Bermeo

La duquesa de Urbino, Piero della Francesca, 1465. Galería de los Uffizi –Florencia.

Historiadores y sociólogos coinciden al afirmar que la moda es un sistema para el aprovisionamiento de prendas de vestir que surgió hacia la Baja Edad Media. Sin embargo, hay quienes desmienten esta afirmación, argumentando que no es posible suponer que la moda surge en ese contexto puesto que la duración de los estilos era tan estable y prolongada que las personas en su vida cotidiana no podían cambiar constantemente su estilo de vestir, pues para que la moda exista es importante que el cambio continuo y el gusto por las novedades se haya instalado por completo en un grupo social, es decir, que se haya convertido en parte de las dinámicas que mueven su economía, y ante todo que los individuos puedan ejercer una cierta autonomía respecto a la manera en la que desean moldear su apariencia.   Leer Más